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Alertas en odontología infantil

By: | Tags: , , | Comments: 0 | diciembre 16th, 2016

Odontología infantil, educar a los padres sobre la salud oral infantil para que ellos lo puedan hacer con sus hijos.

 

Caries, Traumatismos y Maloclusiones.

 

Estos son los problemas mas graves, los tres están relacionados ya que un paciente con caries derivará, probablemente en maloclusión si no se trata, así como en un traumatismo no solventado.

Dependiendo de la causa de la maloclusión habrá una mayor predisposición a las caries, por ejemplo si es respirador oral, y a consecuencias más graves frente a los traumatismos: si tiene incompetencia labial por una protusión de los incisivos superiores, el labio no protege del golpe…

El mejor «tratamiento» es la prevención, por eso vamos a describir el problema para poder evitarlo.

 

La caries es una desmineralización del diente por el ácido producido por las bacterias al fermentar los alimentos azucarados (hidratos de carbono). Nuestras armas frente a ella son la dieta: 

Una alimentación saludable regulando azúcares, la higiene regular, los selladores de fisuras (resina que se coloca en los surcos de los molares recién erupcionados y evita el depósito de placa bacteriana) y el flúor, tanto sistémico, del cual no soy partidaria ante el riesgo de fluorosis, así como el tópico.

 Los traumatismos normalmente afectan a los dientes anterosuperiores y pueden producir:

– El diente está íntegro pero hay daño pulpar: aparentemente no hay consecuencias instantáneas pero con el tiempo el diente se oscurece y aparece una fístula a nivel de la raíz dentaria porque el tejido pulpar se necrosó e infectó. Hay que tratarlo. Este proceso puede paralizar el crecimiento y desarrollo del diente.

-Fractura dentaria: en este caso es sólo la corona clínica(lo que vemos) y se reconstruye siempre que sea posible. En dentición temporal, a veces, conlleva la extracción porque está «muy hueco» y se destruye. Puede darse el caso de que la fractura sea radicular y al estar «ferulizada» por el hueso alveolar simplemente la controlamos.

-Intrusión o extrusión: entra o sale del lecho. Suele reposicionarse fácilmente, sólo se ha desplazado.

-Avulsión: salida completa del alveolo.
Si es un diente temporal no tiene mayor importancia, pero si es un diente permanente es fundamental saber actuar. Buscar el diente y ponerlo, sin limpiarlo, en agua, suero fisiológico, leche o incluso saliva. Aplicar hielo local y antiinflamatorio. Hay posibilidades de reimplantarlo acudiendo a un profesional. El pronóstico el mejor a menos horas pasen.

La maloclusión es la forma «anormal» de engranar los dientes de ambas arcadas dentarias. En la etiología intervienen factores genéticos y ambientales en una proporción variable.
Los niños son como un paquete de plastilina, el color azul es la genética y la figura que hacemos con ella son los factores ambientales.

Los factores generales son la herencia, las malformaciones durante el desarrollo (labio leporino, paladar fisurado),enfermedades generales y deficiencias nutricionales.
Los factores locales son problemas óseos, anomalías de los dientes, pérdidas prematuras de algún diente,alteraciones de la oclusión, frenillos y hábitos anormales o parafunciones. Unas son inevitables pero otras dependen de la formación y en esas enfatizamos.

La cantidad y el tipo de crecimiento maxilofacial de un niño están controlados genéticamente pero las alteraciones de la función constituirán una influencia moduladora decisiva ya que la relación entre forma y función es fundamental en la etapa  del desarrollo (plastilina).

Los dientes están en un «pasillo» rodeados por la lengua que ejerce una fuerza intensa pero intermitente y por el lado opuesto las mejillas y los labios, cuya fuerza es contínua pero más suave. En condiciones normales estas fuerzas opuestas están en equilibrio y se contrarrestan.
Los hábitos anormales rompen el equilibrio e inducen alteraciones en las posiciones de los dientes y el desarrollo de los maxilares.
Es más importante la duración de la acción de una fuerza que su magnitud. Una fuerza poco intensa pero constante ejerce una acción mucho mayor que otra intensa pero poco duradera.
Los hábitos que alteran la oclusión con más frecuencia son la deglución infantil persistente, la succión del pulgar u otro dedo y la respiración oral. También tienen efectos negativos sobre el desarrollo dentofacial la interposición del labio inferior, la onicofagia (morderse las uñas), ciertos hábitos posturales y el bruxismo (acción de «rechinar» o apretar los dientes).

 Es importante detectar la parafunción y tratarla, así como sus consecuencias si ya las hubiera, para lo que suelen ser necesarios distintos profesionales según el caso, ya sea otorrinolaringólogo, logopeda, dentista…

Lo ideal es la prevención y para ello es necesaria la formación, objetivo primordial del artículo.

Si necesita mas información o tiene cualquier otra consulte no dude en ponerse en contacto con nuestra Odontóloga la Dra. Evelia García Fuentes.

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