consejos del equipo médico

deficit paleo

By: | Tags: | Comments: 0 | junio 22nd, 2017

¿En qué mundo vivimos?

Más allá de si uno es profesional de la salud, usuario de redes sociales o simplemente está interesado mínimamente en el devenir de los acontecimientos, es imposible no darse cuenta de la pandemia de las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles que desde hace décadas azota el mundo. Obesidad,
diabetes, hipertensión arterial, osteoporosis, demencia, cáncer, por nombrar sólo algunas, son enfermedades que cada día se ven en las consultas de cualquier médico, nutricionista u otro profesional dedicado a tratar de mejorar dicha situación.
La mayoría de los pacientes que veo en consulta se levantan sin energía, y por lo tanto “necesitan” un café u otra bebida estimulante. Desayunan sin hambre porque es lo recomendado, y eligen aquello que las industrias y las pirámides promocionan: cereales de paquete o refinados, leche desnatada o semidesnatada, galletas, yogures de baja calidad llenos de ingredientes supérfluos y nocivos, mermelada, azúcar directo y escondido en multitud de productos como el Cola-Cao o el Nesquick, margarina y zumos de bote. Junto al desayuno ingieren varios medicamentos: para la tensión arterial, para el azúcar, para el ácido úrico, para el reflujo. Luego se dirigen a sus trabajos, los cuales normalmente no les gustan, y casi siempre lo hacen en coche o en transporte público. A media mañana pican cualquier cosa de la máquina expendedora o del bar de la esquina (normalmente un bocadillo, otro café con leche y una pieza de bollería). Llegan a casa con suerte para comer o lo hacen en el mismo bar de la media mañana. Pasta, comida preparada, carne o pescado de baja calidad, zumos de bote, refrescos, salsas prefrabicadas. Toman algunos medicamentos más. Vuelven al trabajo, vuelven a la misma máquina o al mismo bar a media tarde a repetir el esquema de la media mañana. Finalmente llegan a casa por la tarde-noche, tan cansados y desmotivados que van directos al sofá a tragar televisión y a cenar algo parecido a la comida. Como les cuesta conciliar el sueño se acuestan tarde y recurren a medicamentos inductores como las benzodiacepinas o los hipnóticos, además de otros para el colesterol o para el
ánimo.
Este bucle enfermizo se repite cada día de la semana. Los pacientes normalmente tienen varios déficits: de nutrición de calidad, de movimiento, de sueño, de alegría, de sol. Es absolutamente de locos creer que los medicamentos van a solucionar esto, y es hora de dar “un golpe en la mesa” y decir las cosas claras: la única manera de recuperar la salud perdida es a través de cambios permanentes en el estilo de vida, los cuales han de ser coordinados por un equipo multidisciplinar que incluya nutricionistas, fisioterapeutas, psicólogos, preparadores físicos y médicos. Mientras llega ese día, existen algunos autores que promulgan algo bastante atractivo: el estilo de vida ancestral puede servirnos de guía para “tirar del hilo de la salud” y volver sobre nuestros pasos para ser más sanos y felices. Hablan de un “déficit de paleo”. No se trata de imitar todo, simplemente aquello para lo que estamos adaptados: nutrición de calidad, movimiento, sol, estrés agudo y procesable, y paz. Tan sencillo como esto.

Ahora que la medicina nos ha ayudado muchísimo a combatir las que hasta hace muy poco eran enfermedades mortales (las infecciosas sobre todo), y la higiene y la salubridad han mejorado otras condiciones (como la altísima mortalidad perinatal), es tiempo de reducir al mínimo las enfermedades no
transmisibles de las que hablaba al inicio del post. En la siguiente tabla pueden leer un resumen no exhaustivo de los diferentes factores implicados en la pérdida de salud actual:

-Menor exposición a la luz solar (y muchas veces además las personas se exponen
mal, estando muchas horas al sol los pocos días que lo hacen).
-Menor oscuridad por la noche (debido a la contaminación lumínica de las áreas
urbanas, y también a los dispositivos móviles).
-Menor actividad física en entornos naturales (y en cualquier entorno en general).
-Menor contacto visual con entornos naturales.
-Menor cantidad de sonidos naturales.
-Menor ingesta de alimentos no procesados (con énfasis en los antioxidantes).
-Menor contacto con microbiota no patogénica (hipótesis de la higiene).
-Menor estímulo olfativo de sustancias naturales.
-Menor contacto táctil con entornos naturales.
-Menores oportunidades de estar solo.
-Menores oportunidades de vivir y dormir en entornos naturales ibres de ondas
electromagnéticas.
-Menor cantidad de iones cargados negativamente en el aire.

paleo deficit

Logan, A.C., Katzman, M.A. & Balanzá-Martínez, V., 2015. Natural environments, ancestral diets, and microbial
ecology: is there a modern “paleo-deficit disorder?” Part II. Journal of physiological anthropology, 34(1), p.9.

Para finalizar, voy a delinear lo que podría ser el “antídoto” para esta gravísima situación mundial de pérdida de la salud global:

Nutrición. Comer alimentos frescos, de temporada, no procesados, de producción local. Frutas, verduras, hortalizas, tubérculos, frutos secos, aceites de calidad, pescados, carnes, huevos, mariscos, algas. Según la tolerancia de cada uno se podría valorar incluir algunos cereales y algunos lácteos. Limitar al máximo
el consumo de productos ultra-procesados (Lindeberg, S., 2012. Paleolithic diets as a model for prevention and treatment of western disease. American Journal of Human Biology, 24(2), pp.110–115.).
Ejercicio Físico. Moverse cada día o casi cada día con cierta intensidad y buscando una mejora en los diferentes parámetros clásicos (fuerza, resistencia, agilidad, equilibrio, flexibilidad, velocidad). Si además se realiza en un entorno natural mucho mejor (O’Keefe, J.H. & Cordain, L., 2004. Cardiovascular disease resulting from a diet and lifestyle at odds with our Paleolithic genome: how to become a 21st-century hunter-gatherer. Mayo Clinic Proceedings, 79(1), pp.101–108). En este sentido hay que recordar que el PaleoTraining busca imitar los movimientos ancestrales en un entorno lo más natural posible
dentro del paisaje urbano (https://paleotraining.com).
Estrés. Reducir la exposición al estrés crónico o de larga duración. Detectar e identificar las fuentes de estrés más habituales (trabajo, pareja, familia, presiones económicas) y trabajarlas con ayuda especializada si es necesario (Aschbacher, K. et al., 2014. Chronic stress increases vulnerability to diet-related abdominal fat, oxidative stress, and metabolic risk. Psychoneuroendocrinology, 46, pp.14–22).
-Sueño. Respetar la franja horaria óptima para dormir (de 23:00 a 07:00). No utilizar ni inductores del sueño ni activadores matutinos. Dormir a oscuras, limitar la utilización de dispositivos móviles y la televisión, sobre todo de noche (Schmid, S.M., Hallschmid, M. & Schultes, B., 2015. The metabolic burden of sleep loss. THE LANCET Diabetes & Endocrinology, 3(1), pp.52–62).
Sol. Exponerse al sol de manera correcta (todos o casi todos los días, sin cremas solares, en las horas de mayor “fuerza solar”, de manera progresiva y respetando nuestra piel y fototipo. Evitar las exposiciones aisladas y evitar estar muchas horas (Agrawal, D. & Yin, K., 2014. Vitamin D and inflammatory diseases. Journal of Inflammation Research, pp.69–19).
Medicamentos. Reducir al máximo el consumo de fármacos. Entender que la solución a las diferentes enfermedades crónicas no pasa por ellos. Consumirlos sólo de manera ocasional y durante el menor tiempo posible (Huffman, J.C. & Stern, T.A., 2007. Neuropsychiatric consequences of cardiovascular medications. Dialogues in clinical neuroscience, 9(1), pp.29–45).
Entorno. Vivir si es posible en contacto con la naturaleza, en pueblos de costa o de campo-montaña. Si no hay otro remedio que vivir en ciudades, acudir a entornos naturales con frecuencia (Logan, A.C. & Jacka, F.N., 2014. Nutritional psychiatry research: an emerging discipline and its intersection with global urbanization, environmental challenges and the evolutionary mismatch. Journal of physiological anthropology, 33(1), pp.22–16).
Alegría y Paz. Recordar que la vida es demasiado corta e imprevisible como para no permitirnos ser lo más felices que podamos. Revisar las prioridades de cada uno, reducir factores de dispersión, concentrase en aquello que de verdad importa: las personas y nosotros mismos (Kringelbach, M.L. & Berridge, K.C., 2010. Pleasures of the Brain, Oxford University Press, USA).

Hasta aquí el post de hoy. Espero que les haya gustado y sobre todo que lo apliquen lo máximo que quieran/puedan. Recuerden que la salud es un constructo amplísimo que incluye varios factores, por lo que es indispensable volverse “especialista” en todos ellos. Comiencen a buscar la verdad por ustedes mismos, confíen por supuesto en profesionales actualizados, y disfruten del tiempo y de los espacios que tenemos la suerte de transitar en esta vida y planeta.

Si necesita mas informacion, no dude en ponerse en contacto con nuestro medico experto en Medicina Funcional, el Dr. Paris Fernandez.

Fuente foto principal: www.freepick.es

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